INNOVACIÓN ALUMINIO

Características y ventajas para la calefacción doméstica

Hablando de un sistema de calefacción, se hace referencia a una instalación térmica para la producción y distribución de calor, que se ha convertido en un componente cada vez más indispensable dentro de cada hogar.

A lo largo del tiempo en el sector de la calefacción se han producido varios cambios, y hoy en día se puede contar con numerosas soluciones entre las que elegir para satisfacer cualquier necesidad. La manera de vivir el hogar, de hecho, ha sufrido cambios importantes en comparación al siglo pasado: si antes la casa se vivía por jornadas hoy en día se vive más por horas, y el avance de la tecnología, que ha permitido mejorar gestión del calor, sistema de calefacción y aislamiento de la vivienda, ha implicado el progresivo abandono del emisor de calor (calentador), que por su propia naturaleza se ha poco a poco convertido en un sistema obsoleto.

Hay que tener en cuenta además tres factores clave que influyen en el utilizo de un sistema de calefacción:

primero el aumento del aislamiento térmico de las viviendas, donde cualquier tipo de calor que se genera gratuitamente y se cede al ambiente se aprovecha para reducir los consumos de gas. La actividad de la calefacción se reduce por lo tanto a breves intervalos cuando resulte necesaria una simple integración del calor.

Segundariamente, el utilizo de generadores de calor de condensación que, trabajando con una temperatura del agua por debajo de 56 °C y aprovechando de forma prioritaria el calor latente presente en los humos de evacuación en vez  que el calor producido en el quemador, aseguran una mejor eficiencia energética con consiguiente ahorro del consumo de gas.

Finalmente, el utilizo de energías alternativas, como por ejemplo la solar o la eólica, procedentes a ser posible de fuentes renovables

Resulta por lo tanto explicada la razón por la cual, debido a la necesidad de satisfacer nuevas exigencias, se hayan difundido de manera cada vez más radical los radiadores de aluminio, introducidos ya a partir de los años ’70, hasta revolucionar el mundo de la calefacción doméstica gracias a sus características técnicas, que a día de hoy siguen siendo decisivas a la hora de comparar el aluminio con otros materiales utilizados.

El radiador de aluminio permite de hecho una gestión meticulosa del sistema, garantizando ahorros sea a nivel energético que a nivel económico gracias a su baja inercia térmica, es decir, el tiempo que el radiador tarda en adquirir el calor del agua técnica para luego cederlo al ambiente.

Según el contenido de agua y del espesor del elemento radiante, determinante para el peso, la inercia térmica se define alta o baja.  Utilizar un sistema de calefacción de baja inercia térmica permite al usuario final ahorrar tanto en fase de realización que durante la vida útil de la instalación: contenido de agua reducido y excelente relación peso/potencia garantizan facilidad de manipulación del producto en fase de realización de la instalación, evitando en la mayoría de los casos gastos adicionales en componentes de seguridad.

Además, en términos de realización del sistema de calefacción, el peso considerablemente reducido combinado con un menor tamaño agilizan las operaciones de instalación, reduciendo las horas necesarias de mano de obra. Una vez que el sistema será funcionante, sea en fase de puesta en marcha que durante toda la fase de mantenimiento del confort ambiental, el utilizo de radiadores de aluminio garantiza el calor deseado en el hogar con bajos consumos energéticos por parte del generador de calor y consiguiente ahorro económico. También, el diseño de los radiadores garantiza una doble posibilidad de emisión del calor: por convección, es decir, el movimiento del aire que del suelo sube por el radiador calentándose para luego ceder su calor al ambiente, y por radiación, es decir el calor que se propaga desde la parte delantera de la batería hacia el ambiente.

 

Es por eso que Fondital apuesta por productos totalmente realizados con un material tan ventajoso como el aluminio: para proponer radiadores eficientes y con un alto rendimiento en términos de poder calorífico y consumos de energía, obteniendo la máxima rentabilidad con gastos contenidos.

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